Saldo y estado de cuenta
La tira de arriba: cuánto debe o «Al día», cuántas cuotas tiene, cuándo fue el último pago y cuándo se actualizó el dato.
Le mandás un link y entra: ve cuánto debe, desde cuándo, sus movimientos y cómo pagarte, a la hora que quiera y sin llamar a nadie. Sale con tu logo y tus colores — Cobratia no aparece en ningún lado. Y vos elegís qué paneles ve, de once disponibles.
* Se suma a cualquier plan y se cotiza aparte.
«¿Cuánto debo?» «¿A dónde te transfiero?» «¿Cuándo pasan?» Alguien de tu equipo las contesta veinte veces por día, una por una, buscando el dato en el sistema.
El asistente ya las contesta por WhatsApp. El portal hace algo distinto: le da a tu cliente un lugar donde mirar solo, cuando quiera, sin escribirle a nadie. El que prefiere ver antes que preguntar, ve.
Y del lado tuyo cambia otra cosa, menos obvia: tu cliente empieza a ver tu marca en una pantalla propia, no en un mensaje suelto de WhatsApp entre otros cuarenta.
Portal del cliente
Entraron a mirar su cuenta
Marina Ferraro
Miró su saldo y sus movimientos · nadie la atendió
Damián Ocampo
Copió los datos de transferencia · los suyos
Rocío Baigorria
Vio cuándo pasa el próximo reparto
Tomás Iriarte
Pidió corregir su teléfono · lo revisa tu equipo
Alejandra Puig
Abrió el chat desde el portal · ya identificada
Ignacio Bordón
Descargó el detalle de su cuenta
Verónica Sandoval
Miró sus últimos siete movimientos
Hernán Vidal
Vio la promo del mes · la cargaste vos
No hay un portal de agua y otro de mueblería: hay un catálogo de paneles y vos armás el tuyo. Una cooperativa prende cuotas y facturas; una sodería, pedidos y próxima entrega.
La tira de arriba: cuánto debe o «Al día», cuántas cuotas tiene, cuándo fue el último pago y cuándo se actualizó el dato.
Cada cuota con su fecha y su monto, marcando cuáles están vencidas y cuáles por vencer.
Las impagas con fecha, detalle y monto, más el total. Para los que llevan cuenta corriente.
Sus últimas compras y sus últimos pagos, como los muestra la página de cuenta.
Su CVU y su alias personal, con botón para copiar. Si tenés la validación automática activa, el pago que hace por ahí se detecta solo.
Cuándo le toca la próxima, y un botón para pedir que abre el asistente.
Nombre, número de cliente, documento, domicilio, localidad, medidor, día de reparto. Solo los que vos tengas cargados.
Un «¿algún dato está mal? Avisanos» con su formulario. Ojo con esto: es una solicitud, no una edición.
Un banner con el texto que vos escribas. Si lo dejás vacío, no aparece.
Lo invita a sumar tu bot de Telegram para recibir los avisos ahí.
Quién sos y cómo contactarte: lema, WhatsApp, email, domicilio.
Pedirle a tu cliente que se cree un usuario es la forma más segura de que no entre nunca. Pero que sea fácil no significa que sea abierto.
Cuando alguien avisa que su teléfono o su domicilio están mal, es tentador dejar que lo corrija él mismo y ahorrarse el paso. No lo hacemos, y vale la pena entender por qué.
| Lo que pasa | Qué hace el sistema |
|---|---|
| El cliente avisa que un dato está mal | Deja una nota en su ficha, manda un aviso a tu equipo y abre una tarjeta en el tablero. |
| Alguien de tu equipo lo mira | Ve el dato viejo y el nuevo, uno al lado del otro. Las diferencias de acento o mayúscula ni se muestran. |
| Esa persona decide | Lo carga en tu sistema de gestión, que es donde vive la verdad. |
| Un campo vacío | Se ignora. Es una corrección, no un borrado: nadie se queda sin teléfono por mandar el formulario a medias. |
Es la misma regla que aplicamos con la plata: Cobratia informa, tu sistema decide. Un link que le mandaste por WhatsApp a un cliente no puede reescribir tu base de datos, por cómodo que fuera.
Contanos qué te preguntan tus clientes todo el día y con eso elegimos los paneles. Después va tu logo, tus colores y el link empieza a viajar en los mensajes que ya mandás. No hay que avisarle a nadie ni enseñarle a usarlo.
El portal se suma a lo que ya hace la plataforma.