Su cuenta, sin que nadie la busque
Cuánto debe, qué compró, cuándo fue la última entrega, en qué anda su pedido. El asistente ya tiene la ficha delante cuando le escriben: no pide número de cliente ni hace esperar.
Un asistente con tu marca contesta las 24 horas, todos los días, por WhatsApp y por el chat de tu web. Ya sabe quién le escribe: ve su ficha, su saldo, sus pedidos y lo que hablaron la última vez. Resuelve lo que puede resolver, y lo que necesita a una persona lo pasa a una persona — con el caso etiquetado y tu equipo avisado.
* Es la base. Encima se le suman cobranza, ventas y campañas.
Mirá el orden. Primero contesta lo que sabe —el saldo, con el dato real de la ficha— y le manda el link a su cuenta en vez de escribirle un listado en el chat.
Después le preguntan algo que no tiene cargado. No improvisa: lo dice y lo deriva. Esa es la parte que más nos importa, porque es donde casi todos los asistentes inventan algo y te queman un cliente.
Y al final aparece un reclamo. Ahí no negocia ni pide disculpas de más: lo reconoce, avisa que ya lo está viendo alguien de tu equipo, y en ese instante se abre la tarjeta en el tablero y sale el correo.
Bandeja de atención
Conversaciones · 23:00 a 23:20
Marina Ferraro
Preguntó su saldo · contestado con el dato de la ficha
Damián Ocampo
Pidió el detalle · link a su cuenta
Rocío Baigorria
Preguntó algo que no está cargado · derivado a una persona
Tomás Iriarte
Mandó un audio · entendido y contestado
Alejandra Puig
Mandó un comprobante · guardado para validar
Ignacio Bordón
Reclamo · elevado, con el historial adjunto
Verónica Sandoval
Preguntó los medios de pago · contestado
Hernán Vidal
Quiso hablar con alguien · derivado y avisado
En cada mensaje el asistente recibe los datos reales de ese cliente. No hay «marque 1 para saldo»: le preguntan en castellano y contesta con lo que hay en la ficha.
Cuánto debe, qué compró, cuándo fue la última entrega, en qué anda su pedido. El asistente ya tiene la ficha delante cuando le escriben: no pide número de cliente ni hace esperar.
Cuando piden el detalle fino, no se lo escribe en el mensaje: le manda el link a su resumen de cuenta, con tu marca, sin usuario ni contraseña. Ahí ve saldo, cuotas, facturas y movimientos.
Si tenés cargados productos o servicios, responde con tus precios, ya ajustados al grupo que le corresponde a ese cliente. Si un producto no tiene precio, dice «a confirmar» — nunca «$0».
Tus datos bancarios, los que cargaste en el panel. Si no están cargados, no los inventa: deriva el caso a tu equipo.
El día de reparto de su zona, calculado con tus rutas, tus feriados y tu hora de corte. Si el contacto no tiene zona asignada, lo dice como tentativo y avisa que lo confirma tu equipo.
Si escribe alguien que no está en tu base, igual lo atiende, le toma los datos y te lo deja cargado como contacto nuevo, etiquetado para que lo mires.
No son tres bots distintos con tres memorias. Es el mismo, y por eso el que te escribió por un lado y sigue por otro no tiene que empezar de nuevo.
Andando desde el primer día, con tu número. Es por donde entra casi todo, y donde tu cliente ya está.
También desde el alta, con tu logo y tus colores. El que llega a tu sitio pregunta ahí mismo, sin buscar un teléfono.
Cuando lo pedís, lo conectamos nosotros. Útil donde tu cliente ya lo usa para todo lo demás.
Y el correo lo usamos para lo que sale: recordatorios, avisos de pago, resúmenes y comprobantes, con tu marca y desde tu propia casilla.
Hasta dónde resuelve solo y a partir de dónde entra una persona lo decidís vos, caso por caso. Lo importante es que esa línea no la decide el modelo en el momento: queda configurada y se cumple siempre igual.
| Cuando pasa esto | Qué hace |
|---|---|
| Un reclamo corriente | Una entrega que no llegó, una consulta sobre un cobro, un cambio de fecha: si lo dejás en sus manos, lo resuelve ahí mismo y lo deja anotado. |
| Una queja que sube de tono | Acá casi todos prefieren que entre una persona. Se deriva al instante, con el caso etiquetado y el aviso a tu equipo. |
| Mención de abogado o amenaza | Derivación inmediata, sin importar lo seguro que esté el asistente. Esta es la única que recomendamos no tocar. |
| Disputa de deuda | Si el cliente dice que no debe eso, la mayoría prefiere que no discuta un modelo. Vos elegís. |
| Cuando pasa esto | Qué hace |
|---|---|
| Pedido de plan de pago | Una condición especial se puede negociar sola dentro de los límites que fijes, o pasar derecho a una persona. |
| Pedido de baja | Queda registrado y ninguna regla lo vuelve a contactar, por ningún canal. Esto no es configurable: es la ley. |
Esta configuración no la hacés solo: la definimos con vos al empezar, y la vamos ajustando cuando la operación cambia. Un detalle que suele sorprender: derivar no apaga al asistente. La etiqueta es visibilidad para tu equipo, no un botón de apagado — mientras nadie toma ese caso, sigue atendiendo al resto de la gente. El silencio real llega cuando alguien tuyo se asigna la conversación: ahí se calla al instante, en esa charla y solo en esa.
El problema de atender por WhatsApp no es contestar: es que a la semana nadie sabe qué quedó pendiente, y la única forma de enterarse es abrir chat por chat.
Acá cada caso que necesita a alguien sale como tarjeta en el tablero, en la columna de su etapa, en el momento. La cuenta nueva ya viene con nueve etiquetas y el tablero armado: no arrancás con una pantalla vacía.
Y todo deja rastro. Cada etiqueta escribe una nota en la ficha del contacto con qué se marcó, quién lo marcó y por qué. Si mañana hay una discusión, está escrito.
Todos arrancan igual: el asistente contestando lo que entra. Después le pedís que además salga a buscar, y ahí se prende el módulo que corresponda.
Reclamar lo que te deben con tus reglas: a quién, cuándo, con qué tono y hasta dónde insistir.
Que te tome el pedido en la conversación, y que salga a buscar al que hace rato no te compra.
Avisar u ofrecer algo al público que definas, por WhatsApp, Telegram o email.
No son sistemas distintos: es el mismo asistente, la misma ficha de cliente y el mismo tablero. Por eso el que te escribe por un reclamo y el que te debe plata son la misma persona en la pantalla, y no dos fichas que nadie cruza nunca.
Números reales de la plataforma, sumados y sin nombrar a ningún cliente. Se actualizan solos.
Lo que más nos preguntan antes de empezar. Si te falta algo, escribinos y te lo contestamos.
Sí, y lo digo con el código en la mano: el camino del mensaje que entra no consulta la hora en ningún punto. La ventana horaria que Cobratia respeta es la de los mensajes que salen —la cobranza no te va a escribir a las once de la noche—, pero contestar, contesta siempre.
Por WhatsApp y por el chat de tu web, que vienen andando desde el primer día, y por Telegram cuando lo pedís. Los tres los atiende el mismo asistente, con la misma ficha de cliente: si alguien te escribió por WhatsApp y después entra por la web, llega sabiendo lo que se venía conversando. El correo lo usamos para los avisos que salen —recordatorios, comprobantes, resúmenes— con tu marca.
Sí. Nos pasás tu material —el manual, las preguntas que más te hacen, tus políticas, tus horarios— y lo dejamos cargado para que el asistente lo use. No hace falta que lo formatees ni que lo pases a ningún lado: nos lo mandás como lo tengas y de eso nos ocupamos nosotros. A eso se le suman los datos vivos de tu cuenta: tu catálogo, tus precios, tus rutas y la ficha de cada cliente.
Contesta que lo deriva y marca el caso para una persona. Hay una regla de sistema, por encima de cualquier configuración, que le prohíbe afirmar horarios, zonas o datos que no tenga. No es infalible —sigue siendo un modelo de lenguaje— pero está armado para callarse antes que para adivinar.
Hasta donde vos digas, y esa línea la definís vos. Hay reclamos que se resuelven en la conversación —una entrega que no llegó, una consulta sobre un cobro, un cambio de fecha— y otros que preferís que los tome una persona sí o sí. Definimos juntos cuáles son cada uno, y el asistente respeta esa línea: lo que le dejaste resolver lo resuelve, y lo que no, lo deriva al instante con el caso etiquetado y tu equipo avisado. Lo que nunca va a pasar es que alguien enojado se quede dando vueltas con un bot.
El asistente se calla en esa charla, al instante. También lo podés frenar con una etiqueta, o marcar un contacto para que nunca lo atienda. Nunca vas a tener dos voces hablándole al mismo cliente.
No te dejamos un editor y arreglate. El guion del asistente lo escribimos y lo ajustamos nosotros, con vos, y seguimos encima después: si algo contesta distinto a como querías, nos escribís y lo corregimos — normalmente el mismo día. Es una persona del equipo de Cobratia acompañándote, no un ticket. Lo que sí manejás solo desde tu panel es lo que alimenta las respuestas: tu catálogo, tus precios, tus rutas y repartidores, tus datos de pago, tus feriados y de qué eventos querés que te avisen.
Nadie queda sin respuesta. Si el asistente no puede razonar, igual contesta acusando recibo y deriva el caso a tu equipo. Preferimos un «ya te estamos viendo» a un silencio.
Contanos qué llega hoy a tu WhatsApp y quién lo contesta. Con eso armamos el guion del asistente, cargamos lo que tiene que saber y definimos qué casos van derecho a una persona. Esa parte la hacemos nosotros: no te dejamos un editor y arreglate.
La atención es la base. Estos son los módulos que se le suman.