El guion de esa campaña
Relevamos qué promete el aviso y configuramos al asistente para atender exactamente eso: la oferta, el precio, las objeciones y qué datos pedir.
Una campaña tiene dos puntas y las dos terminan en el mismo lugar: alguien escribiendo por WhatsApp. Hacia afuera, tu aviso de Facebook o Instagram cae en un número que ya está preparado para atender esa promo. Hacia adentro, le avisás vos a tu propia base: elegís a quiénes, simulás antes de mandar y sale a tu ritmo. En las dos, el asistente sigue la conversación en vez de dejar un «hola» sin respuesta.
* No hace falta que te deban plata. La condición la ponés vos.
Es la forma más cara de perder plata en marketing: el aviso de Facebook o Instagram funciona, la gente toca «Enviar mensaje», y a las nueve de la noche de un sábado nadie contesta. Cuando alguien responde el lunes, esa persona ya compró en otro lado.
Antes de que salga la campaña nos sentamos con vos, vemos qué promete el aviso y le configuramos al asistente el guion de esa campaña: qué ofrece, qué preguntas va a recibir, qué datos tiene que pedir y cuándo llamar a una persona. El número al que apunta el aviso ya está preparado para eso.
Cada uno de los que escriben queda cargado y etiquetado como lead nuevo, con lo que dijo, en el tablero de tu equipo. No en una lista de chats sin leer.
La pauta la pagás vos y va directo a Meta — nosotros no cobramos comisión sobre eso. Lo que hacemos es que lo que llega no se pierda.
Relevamos qué promete el aviso y configuramos al asistente para atender exactamente eso: la oferta, el precio, las objeciones y qué datos pedir.
Las escribís desde el panel y se mandan solas a aprobar. Ves si están aprobadas, en revisión o rechazadas, con el motivo.
Cada interesado queda como contacto nuevo, etiquetado, con lo que preguntó. Tu equipo los ve en el tablero sin abrir un chat.
Podés sumar un segundo WhatsApp solo para la campaña, atendido por el mismo asistente pero con su propio guion.
Te ayudamos a armarla y seguirla en Meta Business. Es opcional: si ya tenés quien la maneje, nos ocupamos solo del otro lado.
Un aviso corre sábados y domingos. El asistente también, sin turnos ni horario de oficina.
El asistente no lee de qué aviso exacto vino cada persona. Lo que hace es atender con el guion de la campaña que configuramos para ese número. Si corrés dos campañas muy distintas al mismo tiempo, conviene un número para cada una.
Este mensaje salió junto con otros doscientos. Trae el nombre de ella, lo que contrató la última vez y la fecha exacta: no un «estimado cliente» que se nota a un kilómetro.
Fijate en lo que pasa después. Contesta, y del otro lado no hay un formulario ni un «le respondemos a la brevedad»: sigue el asistente, que ya sabe quién es y qué compró. Ahí es donde una campaña se convierte en una venta.
Y si el caso necesita a una persona, lo deriva y avisa. Nadie tiene que quedarse mirando la pantalla el día que sale la tanda.
Envío en curso
Promo de agosto · 214 contactos
Marina Ferraro
Enviado · WhatsApp · plantilla aprobada
Damián Ocampo
Contestó · lo sigue el asistente
Rocío Baigorria
Enviado · Telegram
549 11 5555-0209
Rechazado · el número no tiene WhatsApp
Alejandra Puig
Salteado · pidió no recibir promociones
Ignacio Bordón
Pidió · el pedido ya está en el tablero
Verónica Sandoval
Enviado · email · sin WhatsApp cargado
Hernán Vidal
Enviado · WhatsApp · plantilla aprobada
Carla Ibarrola
Contestó · pregunta por el precio
Esta es la parte que decide si una campaña funciona. Todo lo que tu sistema sabe de cada contacto se puede usar como condición.
Elegís la variable, el operador y el valor, y las juntás con Y (que cumplan todas) o con O (que cumplan alguna). Hasta diez condiciones por regla.
Días desde la última compra o el último pago, zona o ruta, ciudad, grupo de precio, repartidor asignado, deuda total o vencida. Y los campos que vos inventes.
Número, importe, fecha, sí/no, texto o lista de opciones. «Tiene débito automático = No», «cuotas vencidas mayor a 2», «último reparto hace 21 días». Todos sirven como criterio.
«Hace 60 días o más que no compra». «Hace exactamente 14 días desde la última entrega». Se calcula en el momento del envío, no cuando armaste la regla.
Debajo del armador aparece «X de tus Y contactos cumplen» con una muestra, y se actualiza mientras tocás las condiciones. Antes de activar nada.
Una campaña acá no es un disparo suelto: es una regla. La condición se evalúa todos los días, así que el que entra mañana en la condición recibe mañana, sin que vuelvas a tocar nada.
Los comodines se reemplazan por los datos reales de cada contacto en el momento del envío. Lo que ves en la vista previa es lo que sale.
Por canal y sin depender de nadie. Con vista previa en vivo mientras escribís: burbuja de WhatsApp o el correo maquetado, como le va a llegar.
Más de cuarenta comodines listos —nombre, primer nombre, saldo, deuda vencida, días de atraso, su ruta, sus datos de pago, el link a su cuenta— y también los campos propios que hayas creado. Se insertan con un clic.
No queda un «Teléfono:» sin teléfono ni un botón que no lleva a ningún lado. El bloque entero se va del mensaje para ese contacto.
Con encabezado, pie y botones. Se mandan solas a aprobar a Meta: no entrás a Business Manager para pedirlo. Meta sigue siendo quien aprueba — eso no lo evita ninguna herramienta.
Aprobada, en revisión o rechazada, con el motivo del rechazo. Se acabó adivinar por qué no sale un mensaje.
Envío de prueba a un contacto real, con la plantilla real y los datos reales, antes de largar la tanda. Lo ves como le llega.
Un número bloqueado por Meta, o doscientas personas recibiendo lo mismo dos veces, no se arregla pidiendo perdón. Estos frenos vienen puestos y los regulás vos.
| Freno | Qué hace |
|---|---|
| El ritmo | Cuántos mensajes salen juntos y cuánto se espera antes del lote siguiente. Una ráfaga es la forma más rápida de que Meta te bloquee el número. |
| El horario | Solo dentro de tu franja. La tanda arranca sola cuando abre y corta cuando cierra; lo que no llegó a salir va al día siguiente. |
| Los feriados | Cargás tu calendario de días de no contactar y podés saltear sábados y domingos. Lo que caía en día no hábil no se pierde: sale el siguiente hábil. |
| La baja | El que pide no recibir más deja de recibir, por teléfono, por ID y por email a la vez. Lo puede pedir en el chat, lo puede marcar tu equipo, o lo trae tu propio sistema. |
| Freno | Qué hace |
|---|---|
| La distancia | Cuántos días mínimo antes de volver a escribirle a la misma persona, para todos los canales juntos. Y en una misma tanda nadie recibe dos mensajes, aunque cumpla varias reglas. |
| El tope | Un máximo por día y por canal: 80 de WhatsApp y 500 de email, por ejemplo, porque no cuestan lo mismo. Al llegar al tope se corta y sigue mañana. |
| El número muerto | Cuando WhatsApp rechaza un número, queda marcado y el motor deja de gastar envíos ahí. Lo ves listado para corregirlo, y si lo corregís se reintenta solo. |
| El botón rojo | Si la tanda ya arrancó y algo salió mal, la frenás desde el panel. El motor lo detecta en menos de tres segundos. Lo que ya salió no se puede recuperar; el resto no sale. |
Antes de todos ellos está la simulación: corre la tanda de verdad pero sin enviar nada, y te devuelve cuántos mensajes saldrían y por qué motivo se saltea cada uno de los demás —ya lo contacté hace poco, pidió la baja, no tiene WhatsApp, llegó al tope del día—.
Mandar doscientos mensajes lo hace cualquiera. El lío empieza veinte minutos después, cuando llegan cuarenta respuestas juntas y no hay cuarenta personas para contestarlas.
Acá las contesta el asistente, por WhatsApp y por Telegram. Reconoce al contacto, ve su historial y sigue la charla donde quedó. Si el caso necesita a alguien de tu equipo, lo deriva, lo deja etiquetado en el tablero y manda un correo.
Y cuando una persona toma la conversación, el asistente se calla en esa charla al instante. No hay dos voces hablándole al mismo cliente.
Preferimos ser claros con esto, porque es donde más se exagera en este rubro.
Números reales de la plataforma, sumados y sin nombrar a ningún cliente. Se actualizan solos.
Lo que más nos preguntan antes de empezar. Si te falta algo, escribinos y te lo contestamos.
La pauta la pagás vos y va directo a Meta: no cobramos comisión sobre eso. Lo que hacemos es que lo que llega no se pierda — configuramos al asistente con el guion de esa campaña, y cada interesado queda cargado y etiquetado en el tablero. Si querés que además te ayudemos a armar y seguir la campaña en Meta Business, se puede; si ya tenés quien la maneje, nos ocupamos solo de atender lo que entra.
No, y preferimos decirlo. Lo que sabe es el guion de la campaña que configuramos para ese número de WhatsApp. Si vas a correr dos campañas muy distintas al mismo tiempo, lo que conviene es un número para cada una — se suma como canal adicional y lo atiende el mismo asistente.
Sí, y es el punto que más sorprende. El motor no exige que haya deuda: la condición la ponés vos. Podés mandarle una oferta a todos los de una zona, avisar de un corte de servicio, o escribirle a los que hace dos meses que no compran. La cobranza es un uso más, no el único.
Sí, con una plantilla aprobada por Meta. WhatsApp solo deja escribir libre si la persona te escribió en las últimas 24 horas; fuera de eso hace falta plantilla. Cobratia la usa y rellena los datos de cada contacto. Si no hay plantilla aprobada, no manda y te lo dice, en vez de dar por enviado algo que nunca salió.
Para crear y mandar a aprobar tus plantillas, no: se hace desde Cobratia. Una sola vez, al dar de alta la cuenta, hay que entrar a Meta para autorizar la conexión — eso lo hacemos con vos. Después ya no.
Para eso están los dos pasos previos: la vista previa del alcance mientras armás la regla, y la simulación de la tanda completa, que no envía ni registra nada. Y si ya arrancó, el botón de detener corta lo que falta en menos de tres segundos.
WhatsApp, Telegram y email. El email sale por tu propio servidor de correo, así que las respuestas llegan a tu casilla de siempre. No hay SMS.
Por WhatsApp y Telegram, el asistente sigue la conversación solo: reconoce al contacto, ve su historial y no arranca de cero. Cuando el caso necesita una persona —un reclamo, una condición especial— lo deriva, lo deja etiquetado en el tablero y avisa por correo. Si alguien de tu equipo toma la charla, el asistente se calla al instante. Por email contesta una persona.
No, y preferimos decirlo. Nadie tiene ese dato de forma confiable en WhatsApp para envíos masivos. Lo que sí ves es qué salió, a quién, por qué canal y con qué plantilla — y, cuando Meta avisa que no pudo entregar, el motivo explicado en castellano.
Los mensajes de WhatsApp los cobra Meta, no nosotros, y el precio depende del país y del tipo de mensaje. En tu panel ves cuántos llevás usados en el mes contra tu plan. Hablemos de tu caso y te lo estimamos con números concretos.
Contanos qué querés mandar y a quiénes, y te decimos con qué condiciones se arma esa lista con los datos que ya tenés. Si hace falta una plantilla de WhatsApp, la preparamos con vos.
Las campañas son una de las cosas que hace la plataforma. Estas son las otras.